Es cierto que el mundo de la enseñanza genera siempre mucha controversia. Y cualquier lector de este artículo dirá, ¿por qué? Pues bien, es un mundo que para cualquier persona desconocida que no se haya inmerso nunca en la docencia lo puede observar o percibir como el camino fácil a "unas buenas vacaciones", a "trabajar poco", a "horario de funcionario", etc.
Con este artículo no pretendo otra cosa que no sea acercar la realidad que es. La docencia, para cualquier profesional del sector, es un trabajo que debes estar continuamente en formación constante, con ello implica la realización de muchas formaciones, máster, etc en horario que no es el horario en el cual el alumnado se encuentra en el centro educativo. Además de ello, debido al cambio de normativa continuamente, conlleva que debas de preparar contenido, dado que salvo que sean asignaturas troncales, no hay libros para las asignaturas.
Fuera aparte de lo citado anteriormente, lo cuál son simplemente dos pinceladas de detalles que quizás desconocías; nadie te prepara psicológicamente para la guerra en la cual se está convirtiendo la educación en cuanto a las relaciones entre alumno/profesor y profesor/familias. Hablo por la parte que me repercute como docente y no es otra que el bien, tanto académicamente como personalmente del alumno que llega a mi. No solo busco que ese alumno tenga los conocimientos mínimos y requeridos por la ley, si no que busco que ese alumno sea mejor persona y el mejor dentro del ámbito laboral actual. Un mundo laboral el cual por desgracia en España busca la "excelencia" según ellos. Pero bien, un alumno puede no ser excelente en algo, pero ser el mejor en otra cosa, y no por ello se le debe de desprestigiar o hacer ver que no vale (como algunos casos que he podido percibir, o como en mi propia experiencia personal). No todos podemos ser buenos en todos, hay que saber sacar lo mejor de cada persona en el ámbito que sea y valorar ese aspecto. Ofrezcamos como docentes, facilidades al alumno para poder aprender los conocimientos mínimos y ayudemos a potenciar sus cualidades.
Con respecto a la relación profesor/familias, no debe de ser otra (en mi humilde opinión) que luchar por el bien común de su hijo/a. ¿Cuál es el objetivo que pretendemos ambos? Que su hijo/a aprenda tanto los conocimientos requeridos por cada una de las materias a las que se enfrenta, así como ayudar en habilidades sociales. No es una lucha entre ambos, es la lucha de ambos por llegar al bien común, su hijo/a.
Lo citado anteriormente en este breve artículo, es mi percepción a lo largo de la corta experiencia con la que cuento como docente para ejercer la titulación como tal, a pesar de llevar impartiendo docencia de manera particular muchos años. Es una profesión, de valientes, de personas que luchan por el futuro, sin apenas recursos a su alcance y con muchos sueños e ilusiones por delante. No dejemos nunca de enseñar, sea lo que sea, seas docente o no, pero con cariño e ilusión.