Soy profe de primaria y de infantil, y en mis clases busco justo lo contrario a lo típico: que los peques no vengan a sufrir con los deberes, sino a entender las cosas a su ritmo y a perderle el miedo a equivocarse. Básicamente les echo una mano para que se organicen, refuercen lo que llevan flojo y, sobre todo, para que recuperen la confianza en ellos mismos mientras aprenden de otra manera.
Soy profe de primaria y de infantil, y en mis clases busco justo lo contrario a lo típico: que los peques no vengan a sufrir con los deberes, sino a entender las cosas a su ritmo y a perderle el miedo a equivocarse. Básicamente les echo una mano para que se organicen, refuercen lo que llevan flojo y, sobre todo, para que recuperen la confianza en ellos mismos mientras aprenden de otra manera.