Cuando una asignatura se atraviesa, muchas veces el problema no es que el alumno no pueda con ella. A veces simplemente necesita que se la expliquen de otra manera, con más calma, desde otro punto o empezando por aquello que no terminó de entender bien en su momento.
Soy graduado en Historia del Arte y en Filología Catalana, tengo un Máster en Cultura Visual y el Máster de Profesorado. Trabajo c...
Cuando una asignatura se atraviesa, muchas veces el problema no es que el alumno no pueda con ella. A veces simplemente necesita que se la expliquen de otra manera, con más calma, desde otro punto o empezando por aquello que no terminó de entender bien en su momento.
Soy graduado en Historia del Arte y en Filología Catalana, tengo un Máster en Cultura Visual y el Máster de Profesorado. Trabajo como profesor en institutos desde 2022 y durante estos años he impartido Valencià, Lengua Castellana, Latín y Geografía e Historia, desde 1.º de ESO hasta 2.º de Bachillerato.
En las clases particulares intento, sobre todo, descubrir dónde está realmente la dificultad. A veces falta una base, otras cuesta entender lo que se lee, organizar las ideas, estudiar con un poco de método o simplemente seguir el ritmo de clase. No todos los alumnos tienen el mismo problema y, por tanto, tampoco tiene mucho sentido enseñarles a todos de la misma forma.
Normalmente trabajamos con lo que el alumno está utilizando en clase: sus apuntes, el libro, ejercicios, trabajos o los contenidos que entran en el próximo examen. A partir de ahí, preparo explicaciones y materiales propios cuando hace falta y vamos reforzando aquello que más le cuesta.
No me interesa que un alumno memorice algo hoy para olvidarlo después del examen. Prefiero dedicar el tiempo necesario a que entienda qué está haciendo, por qué lo está haciendo y, poco a poco, pueda hacerlo solo.
Al final, aprobar importa, claro. Pero también importa que deje de sentarse delante de una asignatura pensando que simplemente «no se le da bien».
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