Estudiar siempre se me ha dado bien, y explicarles las asignaturas a otros era mi manera de comprobar mis propios conocimientos. Por eso, desde la ESO, he explicado a mis compañeros todo tipo de asignaturas, desde matemáticas hasta historia.
Con los más pequeños mi enfoque es distinto: en verano he dado clases a niños de 5-6 años para reforzar la lectura y la escritura, siempre a través de juego...
Estudiar siempre se me ha dado bien, y explicarles las asignaturas a otros era mi manera de comprobar mis propios conocimientos. Por eso, desde la ESO, he explicado a mis compañeros todo tipo de asignaturas, desde matemáticas hasta historia.
Con los más pequeños mi enfoque es distinto: en verano he dado clases a niños de 5-6 años para reforzar la lectura y la escritura, siempre a través de juegos y dinámicas pensadas específicamente para su edad. Uso actividades, cuentos interactivos y pequeños retos para que aprendan sin darse cuenta de que están "estudiando", porque a ningún niño le apetece estar sentado en una silla en pleno verano. Para mí es fundamental que las clases con los más pequeños sean activas, divertidas y adaptadas a su forma natural de aprender.