No podemos estar más agradecidos con ella. Desde que empezó a dar clases particulares a nuestra hija, que tiene dislexia, hemos notado un cambio enorme tanto en su aprendizaje como en su confianza. Tiene una paciencia infinita, explica de forma clara y adaptada a sus necesidades, y consigue que las clases sean amenas y motivadoras. Además de ser una gran profesional, es una persona cercana, cariñosa y muy implicada.
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