Considero que enseñar va mucho más allá de transmitir conocimientos: también implica crear un espacio seguro, de confianza y motivación donde los niños puedan desarrollarse con tranquilidad y sentirse acompañados durante el aprendizaje.
Mi metodología se basa principalmente en la cercanía, la comunicación y el respeto. Creo que cada niño aprende de una manera diferente y que es fundamental adapt...
Considero que enseñar va mucho más allá de transmitir conocimientos: también implica crear un espacio seguro, de confianza y motivación donde los niños puedan desarrollarse con tranquilidad y sentirse acompañados durante el aprendizaje.
Mi metodología se basa principalmente en la cercanía, la comunicación y el respeto. Creo que cada niño aprende de una manera diferente y que es fundamental adaptar las clases a sus necesidades, ritmos y personalidad. Para mí, generar un ambiente en el que los alumnos se sientan cómodos para preguntar, equivocarse y expresarse es esencial para que puedan aprender de forma efectiva y disfrutar del proceso. Me gusta trabajar desde la paciencia y el refuerzo positivo, ayudándoles a ganar seguridad en sí mismos y motivación por mejorar cada día.
Una experiencia que me marcó especialmente fue mi trabajo dando clases de gimnasia rítmica a niñas de entre 3 y 6 años. Aunque eran clases deportivas, me enseñaron muchísimo sobre cómo conectar con niños pequeños, captar su atención y mantener un entorno organizado, dinámico y seguro. A esas edades es muy importante transmitir confianza y hacer que se sientan escuchados y valorados, ya que eso influye directamente en su capacidad para aprender y participar.
Durante el tiempo que trabajé con ellas, intenté que cada clase fuera un espacio no solo de aprendizaje, sino también de diversión y crecimiento personal. Aprendí a adaptar actividades según las necesidades de cada niña, a resolver conflictos con calma y a crear una relación cercana con ellas y con sus familias. El vínculo que llegamos a construir fue muy especial y, cuando tuve que dejar las clases, varias niñas se pusieron a llorar porque no querían que me fuera. Para mí, aquello fue una de las mayores demostraciones de confianza y cariño que podía recibir como profesora.
Me considero una persona responsable, paciente, cercana y comprometida. Disfruto mucho trabajando con niños y ayudándolos a desarrollar tanto sus capacidades académicas como su confianza personal. Creo que la enseñanza funciona mejor cuando los alumnos se sienten seguros y acompañados, y eso es precisamente lo que intento transmitir en cada clase.
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