Mi nombre es Celia. Me apasionan las humanidades desde niña, llevo dando clases desde hace más diez años, tratando de exigir el máximo nivel a mis alumnos, sin que falte el sentido del humor y la amabilidad.
Dar clase me ha aportado experiencias maravillosas conociendo a todo tipo de alumnos, siento que no sólo ellos aprenden de mí, sino que yo, siempre, acabo aprendiendo mucho de ellos también...
Mi nombre es Celia. Me apasionan las humanidades desde niña, llevo dando clases desde hace más diez años, tratando de exigir el máximo nivel a mis alumnos, sin que falte el sentido del humor y la amabilidad.
Dar clase me ha aportado experiencias maravillosas conociendo a todo tipo de alumnos, siento que no sólo ellos aprenden de mí, sino que yo, siempre, acabo aprendiendo mucho de ellos también.
Suelo detectar que el problema normalmente no es, ni mucho menos, una falta de capacidad por su parte para entender los contenidos de las asignaturas, sino una falta generalizada de organización y orden a la hora de enfrentarse a dichos contenidos, que es en lo que yo puedo ayudarles más. Enseñarles a concentrarse, a darse tiempo a sí mismos para pensar, a darse cuenta de la importancia de leer, ya no sólo para el instituto, sino para la vida, es la llave para que la asimilación de los conocimientos vaya rodada y eso es en lo que yo considero que me he especializado a lo largo de los años. El desarrollo de los temas, apuntes, resúmenes, esquemas y actividades que yo les aportaría, irían encaminados hacia esto mismo, a otorgarles a los alumnos el suficiente control sobre sí mismos y sobre la materia para ir seguros a cualquier examen.
Con esto yo puedo, prácticamente, garantizar el aprobado, pero también trataré de que conseguir la mayor nota posible se convierta en una aspiración para mis alumnos, ya no por la nota, sino para poder demostrarse a sí mismos que son perfectamente capaces de hacerlo y que, si pueden con ello, podrán con lo que se propongan.
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