Mi metodología para enseñar repostería, especialmente enfocada en la elaboración de galletas, se basa en un equilibrio entre técnica, creatividad y confianza. No se trata solo de seguir una receta paso a paso, sino de entender el porqué de cada ingrediente y cada proceso, para que la persona que aprende sea capaz de adaptarse, innovar y disfrutar realmente de lo que hace.
En mis clases, empiezo...
Mi metodología para enseñar repostería, especialmente enfocada en la elaboración de galletas, se basa en un equilibrio entre técnica, creatividad y confianza. No se trata solo de seguir una receta paso a paso, sino de entender el porqué de cada ingrediente y cada proceso, para que la persona que aprende sea capaz de adaptarse, innovar y disfrutar realmente de lo que hace.
En mis clases, empiezo siempre por lo esencial: conocer los ingredientes. Explico la función de cada uno —la harina, la mantequilla, el azúcar, los huevos— y cómo influyen en la textura, el sabor y la forma final de la galleta. Esto permite que el alumno no dependa únicamente de una receta concreta, sino que comprenda la base y pueda corregir errores o experimentar con seguridad.
A partir de ahí, trabajo con una metodología muy práctica. Creo que la repostería se aprende haciendo, equivocándose y volviendo a intentar. Por eso, durante las clases, los alumnos participan activamente en todo el proceso: desde el amasado hasta el horneado y la decoración. Mi papel es guiar, corregir y dar trucos profesionales que marcan la diferencia, como el punto exacto de la masa, los tiempos de reposo o la temperatura adecuada del horno.
También doy mucha importancia a la organización y a la limpieza en el trabajo, porque son clave para obtener buenos resultados y para disfrutar del proceso sin estrés. Enseño a preparar todo antes de empezar, a medir correctamente los ingredientes y a mantener un espacio de trabajo ordenado.
Otro aspecto fundamental de mi metodología es la personalización. Cada persona aprende a su ritmo y tiene diferentes objetivos: algunos quieren aprender por hobby, otros buscan emprender un pequeño negocio. Por eso, adapto las clases a las necesidades de cada alumno, ofreciendo desde recetas básicas hasta técnicas más avanzadas de decoración, como glaseados, fondant o acabados profesionales.
Además, intento crear un ambiente cercano y de confianza, donde el alumno no tenga miedo a preguntar ni a equivocarse. La repostería, y en especial las galletas, también es una forma de expresión, así que animo siempre a desarrollar la creatividad, probar sabores nuevos y dar un toque personal a cada creación.
En definitiva, mi forma de enseñar repostería no se limita a transmitir recetas, sino a enseñar una habilidad completa: entender, crear y disfrutar del proceso, con la seguridad de poder hacerlo cada vez mejor.
Ver más
Ver menos