Mi forma de enseñar parte de una idea fundamental: cada alumno aprende de una manera diferente. Por eso, para mí es importante conocer sus dificultades, su forma de razonar y aquello que necesita para sentirse más seguro ante las Matemáticas.
Como profesora, intento crear un ambiente de confianza en el que el alumno pueda preguntar todas las veces que necesite, equivocarse sin miedo y entender q...
Mi forma de enseñar parte de una idea fundamental: cada alumno aprende de una manera diferente. Por eso, para mí es importante conocer sus dificultades, su forma de razonar y aquello que necesita para sentirse más seguro ante las Matemáticas.
Como profesora, intento crear un ambiente de confianza en el que el alumno pueda preguntar todas las veces que necesite, equivocarse sin miedo y entender que los errores forman parte del aprendizaje. No busco simplemente que memorice procedimientos para resolver un ejercicio, sino que comprenda por qué se hacen las cosas y que poco a poco sea capaz de enfrentarse a los problemas de manera autónoma.
Me gusta explicar los conceptos de diferentes formas hasta encontrar aquella que mejor encaje con cada alumno. Combino la explicación con la práctica para que pueda comprobar por sí mismo lo que ha aprendido y detectar qué aspectos necesita seguir trabajando.
También considero muy importante adaptar el ritmo de las clases. No todos los alumnos necesitan el mismo tiempo para comprender un concepto, y creo que respetar ese ritmo ayuda a construir una base sólida y evita que las dificultades se acumulen.
Mi objetivo es que el alumno termine las clases sintiendo que las Matemáticas son algo que puede entender y superar, independientemente de las dificultades que haya tenido anteriormente. Para mí, ver cómo gana confianza, autonomía y seguridad en sí mismo es una de las partes más gratificantes de enseñar.
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