En mis 25 años de experiencia como monitor, profesor, instructor de artes marciales y talleres varios, orientador y psicólogo educativo, siempre he trabajado o he sido voluntario ayudando a personas con dificultades educativas, neurodivergencia, colectivos minoritarios, extranjeros, familias con dificultades de comportamiento, psicopatologías, diversidad cultural y/o afectivo-sexual.
He enseñado...
En mis 25 años de experiencia como monitor, profesor, instructor de artes marciales y talleres varios, orientador y psicólogo educativo, siempre he trabajado o he sido voluntario ayudando a personas con dificultades educativas, neurodivergencia, colectivos minoritarios, extranjeros, familias con dificultades de comportamiento, psicopatologías, diversidad cultural y/o afectivo-sexual.
He enseñado y entrenado a docentes de idiomas, desde adultos hasta de 5 meses.
Formando parte de más de un grupo que sufre exclusión social, he comprendido y combatido la discriminación con la mejor herramienta que conozco: educando para la independencia y asertividad.
Sé bien que ayudar a quien no tiene privilegios, no consiste en reformar o siquiera curar. No se cura el abuso del entorno. No se puede eliminar completamente, por desgracia.
Soy la prueba y la ayuda de muchos que, habiendo sufrido injusticias, se puede apoyar para que todas seamos más resilientes y sanos.
Además de asegurar comida, sueño, ejercicios y/o diversión (pro-social!), se trata de ser humilde andamiaje para el pensamiento crítico y al aprendizaje autónomo.
Por motivación intrínseca, no palos ni zanahorias.
Así, quiero creer, algún día muchos profesionales cansados de servir a los privilegiados, encontremos la forma de repartir privilegios con quienes se lo ganan.
Especialmente a los que nos vienen mal dadas. Que eso sí sería meritocracia real.
Ver más
Ver menos