Enseñar inglés no es para mí recitar reglas como quien pasa lista, sino escuchar, mirar y adaptar el idioma a la persona que tengo delante. Me encantan los niños: su curiosidad, su forma libre de aprender y esa capacidad infinita de sorprenderse. Por eso no creo en un único método, sino en tantos caminos como alumnos existen. Me gusta indagar en las cualidades de cada uno, descubrir cómo piensa,...
Enseñar inglés no es para mí recitar reglas como quien pasa lista, sino escuchar, mirar y adaptar el idioma a la persona que tengo delante. Me encantan los niños: su curiosidad, su forma libre de aprender y esa capacidad infinita de sorprenderse. Por eso no creo en un único método, sino en tantos caminos como alumnos existen. Me gusta indagar en las cualidades de cada uno, descubrir cómo piensa, qué le motiva y desde ahí construir el aprendizaje a su medida. Cada alumno aprende distinto, y mi trabajo es encontrar la llave exacta que abre su puerta al inglés. Paciencia, empatía y creatividad son mis herramientas; el idioma, solo el medio para que ganen confianza, seguridad y ganas de seguir aprendiendo.
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