Javier fue mi profesor de italiano. Me preparó para afrontar un Erasmus en Italia de manera que su clases fuesen lo más fructíferas posibles, pero sin dejar nunca de lado la cotidianidad y el lenguaje de día a día de la lengua en concreto. Sus clases eran muy dinámicas. Una de las cosas que más me gustaba era que Javier dejaba que tú mismo razonaras las reglas gramaticales, el por qué de algunas asociaciones y cambios en el vocabulario a través de ejercicios, lecturas, música, etc., a parte de asociarlo a momentos históricos, personajes antiguos o de actualidad, artistas, festividades y más.
De esta forma, no solo tú te sentías bien por ser capaz de sacarlo, sino que se grababa en la mente mucho mejor.
Además, en su forma de enseñar, ves que adora ser profesor y ver la evolución de sus pupilos. No olvidaré su frase: “Intento hacer lo más partícipe posible al alumno de su aprendizaje”.
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