Descripción del anuncio
Lo que pueden esperar de mí es, sobre todo, implicación, adaptación y muchas ganas de conseguir que cada alumno encuentre su propia manera de aprender.
Mi forma de trabajar parte de una idea muy clara: no adaptaría al alumno a mi metodología, sino mi metodología al alumno. Especialmente trabajando con TDAH, considero fundamental conocer primero a la persona que tengo delante: qué le motiva, qué dificultades tiene, qué le interesa, qué estrategias le funcionan y cuáles no. A partir de ahí, diseñaría cada sesión de manera personalizada.
Al ser clases online, no quiero que el alumno sienta que simplemente está delante de una pantalla recibiendo una explicación. Utilizaría Zoom de una forma mucho más activa, combinando explicaciones breves con retos, juegos, actividades interactivas, recursos visuales, cambios de dinámica y pequeños objetivos que le permitan mantenerse implicado. También trabajaría aspectos como la organización, planificación, atención y gestión del tiempo mediante herramientas digitales, temporizadores, apoyos visuales y rutinas sencillas.
Para mí, un niño con TDAH no necesita que le repitan constantemente que tiene que concentrarse. Necesita que encontremos qué hace que quiera concentrarse. Por eso me parece fundamental partir de sus intereses y convertirlos en una herramienta educativa.
También considero muy importante el componente emocional. Muchas veces detrás de un “no quiero estudiar” hay frustración, inseguridad o la sensación de “no puedo”. Mi objetivo sería que el alumno no termine una clase pensando que ha vuelto a fallar, sino pensando: “hoy he podido hacerlo”. Celebraría los pequeños avances y trabajaría para que poco a poco gane confianza y autonomía.
No buscaría únicamente que haga los deberes o mejore una nota. Quiero que aprenda estrategias que pueda llevarse fuera de la clase y utilizar por sí mismo.
De mí pueden esperar una persona cercana, paciente, creativa y muy observadora. Si una estrategia no funciona, no culparía al alumno: buscaría otra forma de llegar a él. Creo que esa capacidad de adaptación es especialmente importante cuando trabajamos con TDAH.
Mi intención sería que cada sesión tuviera un propósito, pero también que el alumno terminara sintiendo que aprender no tiene por qué ser una experiencia frustrante. Porque para mí, enseñar no es conseguir que un niño encaje en un sistema, sino ayudarle a descubrir.