Me llamo Manolo y soy profesor de álgebra. Tengo unos cuarenta años, llevo gafas y normalmente visto con una camisa sencilla y unos pantalones oscuros. Aunque al principio mis alumnos suelen pensar que soy una persona seria, con el tiempo descubren que tengo bastante sentido del humor.
Me gusta comenzar mis clases escribiendo un problema en la pizarra. No suelo explicar directamente la solución,...
Me llamo Manolo y soy profesor de álgebra. Tengo unos cuarenta años, llevo gafas y normalmente visto con una camisa sencilla y unos pantalones oscuros. Aunque al principio mis alumnos suelen pensar que soy una persona seria, con el tiempo descubren que tengo bastante sentido del humor.
Me gusta comenzar mis clases escribiendo un problema en la pizarra. No suelo explicar directamente la solución, sino que prefiero hacer preguntas para que mis estudiantes intenten descubrirla por sí mismos. Disfruto especialmente enseñando ecuaciones, polinomios y sistemas de ecuaciones, porque considero que las matemáticas son como resolver pequeños misterios.
Una de las cosas que más me caracteriza es mi paciencia. Cuando un alumno no entiende algo, intento explicarlo de una manera diferente. Utilizo ejemplos de la vida cotidiana, dibujos y pequeños juegos para conseguir que el álgebra parezca más sencilla. También les recuerdo constantemente que equivocarse no es algo malo, sino una parte importante del aprendizaje.
Fuera de la escuela, me gusta mucho la informática y programo. A veces les cuento a mis alumnos cómo las matemáticas están presentes en la informática, dentro de todos los juegos y programas que utilizan a diario.
Mi objetivo como profesor no es solamente enseñar a resolver ejercicios. Quiero que mis alumnos aprendan a pensar de manera lógica, a tener paciencia y a buscar diferentes soluciones para un mismo problema. Me gusta saber que, gracias a mis clases, algunos estudiantes consiguen perder el miedo a las matemáticas. Este anuncio ha sido redactado por Manolo el Gepetero
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