¡Hola! Soy Marlene
Siempre he pensado que no existe una única forma de aprender. Cada persona tiene su propio ritmo, sus intereses, sus fortalezas y también aquello que le cuesta un poquito más. Por eso, para mí, enseñar no consiste en seguir una receta, sino en encontrar la manera de que cada persona conecte con lo que está aprendiendo.
En mis clases me gusta que pasen cosas: pensar, preguntar...
¡Hola! Soy Marlene
Siempre he pensado que no existe una única forma de aprender. Cada persona tiene su propio ritmo, sus intereses, sus fortalezas y también aquello que le cuesta un poquito más. Por eso, para mí, enseñar no consiste en seguir una receta, sino en encontrar la manera de que cada persona conecte con lo que está aprendiendo.
En mis clases me gusta que pasen cosas: pensar, preguntar, descubrir, crear, equivocarse, volver a intentarlo y, por supuesto, reírse también. Me apoyo en metodologías activas para que el alumnado no sea simplemente quien recibe una explicación, sino quien participa, toma decisiones y construye su propio aprendizaje.
Creo que una buena clase no debería terminar únicamente con «ya me sé esto», sino con un «ahora lo entiendo», un «sé hacerlo» o incluso un «¡oye, esto es interesante!». Ese cambio, aunque parezca pequeño, es precisamente lo que busco conseguir.
También doy mucha importancia al vínculo y a la confianza. Quiero que exista un espacio en el que preguntar no dé vergüenza, equivocarse no sea un problema y cada pequeño avance tenga su valor. Porque muchas veces detrás de un «no se me da bien el Inglés» o un «yo soy malo/a en Lengua» simplemente hay alguien que todavía no ha encontrado la forma adecuada de aprenderlo.
Y cuando hablamos de Inglés, todavía hay algo que considero fundamental: utilizarlo de verdad. No quiero que el idioma se quede únicamente en ejercicios de gramática o listas de vocabulario. Quiero que se hable, se escuche, se juegue, se experimente y se utilice para comunicarse. Especialmente en grupos reducidos, el aula puede convertirse en un pequeño espacio de interacción donde perder poco a poco el miedo a hablar y ganar seguridad.
Mi intención es que cada sesión tenga algo de aprendizaje, creatividad, juego y descubrimiento, adaptándolo siempre a la persona que tengo delante.
Porque aprender puede ser exigente, sí. Pero también puede ser divertido, estimulante y, sobre todo, significativo.
Si buscas unas clases en las que no haya dos sesiones exactamente iguales y en las que la persona esté siempre en el centro, estaré encantada de acompañarte.
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