No podemos estar más contentos con Marian. En solo una semana y media nuestra hija de 4 años ha aprendido a nadar. Ha perdido el miedo al agua, se mueve con muchísima más seguridad y ya sabe desenvolverse en la piscina e incluso salir ella sola con confianza.
Además de ser super profesional, Marian es muy cariñosa y tiene una paciencia infinita, especialmente con niñas con mucho carácter como la nuestra. Ha sabido ganársela desde el primer día y conseguir que cada clase fuese un momento que esperaba con ilusión.
Las clases se pasan volando porque aprende jugando: cada día propone juegos diferentes y hace que los ejercicios sean divertidos sin dejar de avanzar muchísimo.
Por si fuera poco, todo son facilidades a la hora de organizar los horarios y adaptarse. Ha sido una experiencia fantástica y la recomendaríamos sin dudarlo a cualquier familia que quiera que sus hijos aprendan a nadar de una forma segura, eficaz y disfrutando del proceso.
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