La mejor manera de abordar cualquier estudio es entendiendo y razonando el porqué de lo que se estudia, con técnicas mnemotécnicos como el uso de ejemplos o la asociación de conceptos y obviamente la ludificación del estudio, haciendo que aprender deje de parecer una tarea impuesta y empiece a sentirse como una aventura hacia la cultivación del propio conocimiento. Para esto me será necesario con...
La mejor manera de abordar cualquier estudio es entendiendo y razonando el porqué de lo que se estudia, con técnicas mnemotécnicos como el uso de ejemplos o la asociación de conceptos y obviamente la ludificación del estudio, haciendo que aprender deje de parecer una tarea impuesta y empiece a sentirse como una aventura hacia la cultivación del propio conocimiento. Para esto me será necesario conocer lo que piden los profesores que vayan a examinar a los alumnos, pero también cuales son sus aficiones y gustos personales, ya que así podré hacer una investigación de las posibles aplicaciones didácticas que puedan tener esos hobbies y así proporcionar unas clases útiles, cercanas y amenas. La creatividad y la curiosidad también impulsan el aprendizaje, así que en mis clases se recurrirá muy a menudo a la representación visual mediante dibujos o modelado 3D, campos en los que, como dibujante de animación profesional, me muevo con soltura. La filosofía, la etimología, la mitología y el contexto histórico y/o artístico también serán algo recurrente en las clases, ya que son temas que pueden servir para dar perspectiva de lo que se esté estudiando. Si lo que se va a aprender es un idioma, se puede aprovechar el tiempo de clase para abordar de vez en cuando también las distintas culturas que hablen ese idioma y las diferencias entre el lenguaje de unas regiones y otras, sobre todo cuando se den clases de francés, ya que es la lengua que habla la mitad de mi familia.
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