A lo largo de los años he tenido la oportunidad de viajar, conocer y comunicarme con personas de distintos países y convivir con diferentes idiomas y culturas. Esa experiencia me hizo darme cuenta de que los mayores avances que he tenido con un idioma no han venido únicamente de estudiarlo, sino de verme obligada a comprender, comunicarme y desenvolverme con él en situaciones reales.
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A lo largo de los años he tenido la oportunidad de viajar, conocer y comunicarme con personas de distintos países y convivir con diferentes idiomas y culturas. Esa experiencia me hizo darme cuenta de que los mayores avances que he tenido con un idioma no han venido únicamente de estudiarlo, sino de verme obligada a comprender, comunicarme y desenvolverme con él en situaciones reales.
Esa es la idea que quiero trasladar a mis clases. Mi método se inspira principalmente en el enfoque directo y comunicativo, buscando que el alumno utilice el idioma que está aprendiendo desde el principio y vaya reduciendo progresivamente su dependencia de la traducción.
Si durante una conversación aparece una palabra que no conoces, no recurriremos automáticamente a tu idioma habitual. Primero intentaremos comprenderla mediante el contexto, sinónimos, ejemplos, imágenes, gestos o explicaciones sencillas en el idioma que estamos aprendiendo. De esta manera, además de aprender una palabra nueva, entrenas la capacidad de buscar recursos dentro del propio idioma y empiezas poco a poco a pensar directamente en él.
Esto no significa eliminar completamente tu lengua materna o los otros idiomas que conozcas. Especialmente en niveles iniciales, los utilizaremos como apoyo cuando realmente sea necesario. El objetivo es que, a medida que avances, los necesites cada vez menos.
Las clases combinarán conversación, comprensión oral, pronunciación, vocabulario y gramática aplicada a situaciones reales. En lugar de estudiar la gramática de forma aislada, intentaremos verla dentro de frases, conversaciones y situaciones en las que realmente podrías utilizarla.
Con niños y adolescentes podemos incorporar juegos, imágenes, historias, ejercicios interactivos y situaciones cotidianas, además de trabajar el contenido del colegio, deberes o preparación de exámenes cuando sea necesario.
Con adultos podemos orientar las clases hacia conversación, viajes, vida cotidiana, fluidez o situaciones concretas que quieran dominar.
Mi intención es crear una pequeña inmersión lingüística adaptada al nivel de cada alumno: no se trata de entender absolutamente todo desde el primer día, sino de aprender a desenvolverte con lo que ya sabes, perder el miedo a equivocarte y conseguir que cada vez resulte más natural escuchar, pensar y comunicarte en el idioma que estás aprendiendo.
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