Estas terapias han sido el faro que comenzó a disipar la bruma de mis confusiones, convirtiéndose en un camino sagrado que hoy recorro con paso más firme y el corazón abierto. En este tránsito personal, emocional y espiritual, voy aprendiendo a despojarme de las sombras para abrazar mi verdadera esencia, transformando cada duda en una estación de claridad y cada herida en un horizonte de paz. Me siento profundamente agradecida por este proceso de redescubrimiento que aún florece, pues en cada paso de este hermoso trayecto, no solo voy encontrando las respuestas que buscaba, sino que celebro la dicha de volver a ser, con paciencia y amor, la dueña de mi propio destino.
Gracias Alix.
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