Con mi experiencia laboral de 5 años impartiendo clases a niños de 7 a 16 años he ido perfeccionando mi manera de hacer las clases. Actualmente utilizo una metodología en la que combino el método lúdico con la enseñanza de la materia, esto suele provocar un efecto en los alumnos, el cual hace que no se aburran durante el proceso y así poder absorber el máximo conocimiento posible.
Considero que...
Con mi experiencia laboral de 5 años impartiendo clases a niños de 7 a 16 años he ido perfeccionando mi manera de hacer las clases. Actualmente utilizo una metodología en la que combino el método lúdico con la enseñanza de la materia, esto suele provocar un efecto en los alumnos, el cual hace que no se aburran durante el proceso y así poder absorber el máximo conocimiento posible.
Considero que es muy importante adaptarse a las necesidades de cada alumno, ya que no todos aprenden de la misma manera ni tienen el mismo ritmo de aprendizaje. Por este motivo, intento conocer primero cuáles son sus dificultades, intereses y puntos fuertes para poder plantear actividades que se adapten a ellos. También considero fundamental crear un ambiente de confianza en el que los alumnos se sientan cómodos para preguntar, equivocarse y volver a intentarlo sin miedo.
Durante las clases intento utilizar ejemplos de situaciones cotidianas para relacionar los contenidos con aspectos que puedan resultarles familiares. Además, utilizo juegos, retos, preguntas y pequeñas actividades prácticas para conseguir que participen activamente y no sean simplemente receptores de información. De esta manera, busco que comprendan realmente lo que están aprendiendo y no que simplemente memoricen los contenidos para después olvidarlos.
Otro aspecto que considero importante es la motivación. Cuando un alumno entiende para qué sirve aquello que está aprendiendo y siente que es capaz de conseguirlo, su actitud suele cambiar considerablemente. Por ello, intento reconocer sus avances y reforzar positivamente su esfuerzo, incluso cuando los resultados no son los esperados.
Finalmente, mi objetivo como profesor es que cada alumno termine las clases con la sensación de haber aprendido algo nuevo y, sobre todo, de haber sido capaz de conseguirlo por sí mismo.
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