Tengo un nivel C1 de inglés y, aunque no me dedico profesionalmente a la enseñanza, siempre he sido "la persona a la que acuden" cuando alguien necesita que le expliquen algo de forma clara: se me da bien detectar dónde está el bloqueo de una persona y encontrar la manera de explicárselo para que por fin haga "clic".
Me gusta definir mi forma de enseñar de estas tres formas:
- Comunicación real p...
Tengo un nivel C1 de inglés y, aunque no me dedico profesionalmente a la enseñanza, siempre he sido "la persona a la que acuden" cuando alguien necesita que le expliquen algo de forma clara: se me da bien detectar dónde está el bloqueo de una persona y encontrar la manera de explicárselo para que por fin haga "clic".
Me gusta definir mi forma de enseñar de estas tres formas:
- Comunicación real por encima de la teoría pura. No se trata de memorizar reglas gramaticales de forma aislada, sino de entender por qué funcionan así y cómo usarlas para expresarte con soltura desde el primer día.
- Adaptación a cada alumno. Cada persona aprende de forma distinta y tiene objetivos diferentes (viajar, trabajo, exámenes oficiales, conversación...). Antes de nada, me gusta entender qué necesitas y diseñar las clases en torno a eso.
- Práctica constante. El inglés se aprende usándolo. Combino explicaciones claras con mucha conversación, ejercicios prácticos y feedback inmediato, para que vayas ganando confianza a la vez que corriges errores.
Por lo tanto, una clase normal segiría una estructura similar a esta:
-Un repaso rápido de lo visto anteriormente
- Explicación de un concepto nuevo (gramática, vocabulario o expresión) con ejemplos cercanos y útiles
- Práctica activa: conversación, ejercicios o role-plays según el nivel
- Corrección de errores de forma constructiva, sin miedo a equivocarse
- Recomendaciones o pequeñas tareas para reforzar lo aprendido
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