Mis clases se rigen por el método comunicativo de la enseñanza. Esto quiere decir que en mis clases, el centro está puesto en el estudiante: vamos a aprender a español para usarlo. No tiene sentido aprendernos reglas y reglas de memoria, si en la vida real no podemos tener conversaciones. Con esta metodología, pongo a mis estudiantes con muestras de lengua reales para que aprendan a usar las regl...
Mis clases se rigen por el método comunicativo de la enseñanza. Esto quiere decir que en mis clases, el centro está puesto en el estudiante: vamos a aprender a español para usarlo. No tiene sentido aprendernos reglas y reglas de memoria, si en la vida real no podemos tener conversaciones. Con esta metodología, pongo a mis estudiantes con muestras de lengua reales para que aprendan a usar las reglas gramaticales de manera natural y automática. Mis clases son descentralizadas, es decir, yo las guío, pero se enfocan en la conversación, en la charla y la práctica natural.
Planeo mis clases para que la gramática sea coherente con el léxico, es decir, para siempre aprender palabras nuevas y puestas en contexto. Siempre planifico mis clases, aunque entiendo la importancia de la improvisación, creo que lo mínimo que los estudiantes esperan de profesores es que vengan preparados.
Me importa mucho tener una conexión auténtica y real con mis estudiantes. No solo porque es importante para el proceso de aprendizaje, sino también porque, para mí, como profesora, me sirve mucho tener una relación cercana con el estudiante para impartir las clases lo mejor posible. Mi idea es que el estudiante se sienta seguro en la clase, para hablar español, para hacer todas las preguntas que tenga y siempre para poder compartir un poquito de nuestras vidas en el aula.
En mi experiencia personal, un buen profesor de ELE, es un profesor que se preocupa por sus estudiantes en todos los aspectos, y ese es mi objetivo.
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