Mi historia con el inglés empezó por Harry Potter.
No es broma. Desde muy pequeña me obsesioné bastante con la saga y llegó un momento en el que quería entender entrevistas, vídeos y contenido que todavía no encontraba en español sobre los actores, libros y personajes. Sin darme cuenta, el inglés dejó de ser simplemente una asignatura del colegio y empezó a convertirse en una herramienta para a...
Mi historia con el inglés empezó por Harry Potter.
No es broma. Desde muy pequeña me obsesioné bastante con la saga y llegó un momento en el que quería entender entrevistas, vídeos y contenido que todavía no encontraba en español sobre los actores, libros y personajes. Sin darme cuenta, el inglés dejó de ser simplemente una asignatura del colegio y empezó a convertirse en una herramienta para acceder a todo lo que me interesaba: canciones, series, películas... Con los años esa curiosidad terminó llevándome a estudiar Traducción e Interpretación y Relaciones Internacionales, alcanzar un nivel C2 de inglés y vivir y trabajar en un entorno completamente internacional tanto en Estados Unidos —donde he trabajado dos veranos en un parque de atracciones— como en Irlanda —donde con solamente 16 añitos me fui sola un trimestre escolar—.
Y precisamente esa es la filosofía que intento transmitir en mis clases: aprender un idioma tiene que servirte para algo más que aprobar un examen. Me encanta la música, las series, el cine, viajar y descubrir cosas nuevas, así que intento adaptar las clases a los intereses de cada alumno. Podemos trabajar gramática, vocabulario, speaking, writing, comprensión oral o preparación de exámenes, pero utilizando también canciones, escenas de series, artículos, vídeos o temas que realmente te interesen... Así aprender deja de ser una obligación, ¡y se convierte en un hobby!
Si buscas unas clases de inglés cercanas, dinámicas y adaptadas a ti —pero en las que también vamos a trabajar y avanzar de verdad—, nos llevaremos bien :)
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