Si tienes que estar constantemente detrás de tu hijo/a para que estudie, el problema no se soluciona simplemente con más horas de clases particulares.
Tu hijo sabe perfectamente que tiene que estudiar, pero no consigue ponerse.
Deja las tareas para el último momento.
No calcula cuánto tiempo necesita.
Tiene un examen dentro de tres semanas y no empieza hasta que ya siente la presión encima.
O pa...
Si tienes que estar constantemente detrás de tu hijo/a para que estudie, el problema no se soluciona simplemente con más horas de clases particulares.
Tu hijo sabe perfectamente que tiene que estudiar, pero no consigue ponerse.
Deja las tareas para el último momento.
No calcula cuánto tiempo necesita.
Tiene un examen dentro de tres semanas y no empieza hasta que ya siente la presión encima.
O pasa horas delante de los apuntes y, aun así, los resultados no reflejan el esfuerzo.
Y mientras tanto, en casa acabáis recordando, preguntando, supervisando, negociando con el móvil o discutiendo por algo que debería empezar a gestionar solo/a.
Muchas de las familias que llegan a mí ya han probado agendas, calendarios, clases particulares, castigos, premios o conversaciones sobre la importancia de esforzarse... sin éxito.
El problema es que saber que tienes que estudiar no significa saber cómo hacerlo.
Soy Cristina Infanzón, neurodocente especializada en acompañamiento educativo de adolescentes.
Trabajo principalmente con alumnos de ESO y Bachillerato que necesitan aprender a organizarse, gestionar mejor su tiempo, empezar sin posponer continuamente, estudiar con estrategias más eficaces y afrontar sus responsabilidades académicas con mayor autonomía.
En las sesiones trabajamos sobre su propia realidad: sus asignaturas, tareas, exámenes y dificultades. Utilizamos todo eso para enseñarle a desenvolverse mejor, porque no es cuestión de simplemente de hacer los deberes juntos
Si tiene un examen dentro de varias semanas, aprendemos a distribuirlo. Si acumula tareas, trabajamos cómo priorizarlas. Si estudia durante horas pero retiene poco, revisamos cómo está estudiando. Si siempre necesita que alguien le diga por dónde empezar, trabajamos precisamente eso.
También presto atención a la seguridad académica, especialmente cuando aparecen frustración, bloqueo, miedo a equivocarse o la sensación de “yo no sé estudiar”.
El objetivo es que, poco a poco, necesite menos ayuda externa para saber qué tiene que hacer, cómo organizarse y cuándo empezar.
Antes de empezar reviso cada caso para entender qué está ocurriendo y valorar qué tipo de acompañamiento puede tener más sentido. El acompañamiento se organiza en diferentes modalidades según las necesidades de cada alumno, por lo que el precio indicado por hora es orientativo. Tras conocer vuestro caso, os explicaré qué opción puede encajar mejor.
Si sientes que vuestro problema va más allá de necesitar unas clases particulares, puedes escribirme y contarme vuestro caso.
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