Antes de hablar de software o de archivos, empezamos por hacer cosas con las manos. Probar formatos, doblar papel, encuadernar, imprimir. El diseño editorial es un oficio que se aprende en el error y en la iteración: hacer una versión, mirarla, entender qué no funciona, hacerla de nuevo. Esa lógica atraviesa todo el curso.
El proceso arranca con ediciones simples y va ganando complejidad hasta l...
Antes de hablar de software o de archivos, empezamos por hacer cosas con las manos. Probar formatos, doblar papel, encuadernar, imprimir. El diseño editorial es un oficio que se aprende en el error y en la iteración: hacer una versión, mirarla, entender qué no funciona, hacerla de nuevo. Esa lógica atraviesa todo el curso.
El proceso arranca con ediciones simples y va ganando complejidad hasta llegar a publicaciones estructuradas, con tipografía trabajada, retícula y preparación de archivos para imprenta. Por el camino exploramos diferentes técnicas de encuadernación y formas de imprimir: cosido, grapado, lomo pegado, risografía, serigrafía, offset, impresión digital. Hay muchas maneras de construir un libro, y parte del trabajo es entender cuál sirve para qué proyecto y qué presupuesto.
Lo primero que hago es conocer de dónde parte cada persona y qué quiere lograr. No es lo mismo acompañar a un diseñador que quiere especializarse, que a un fotógrafo editando su primer libro, o a alguien que escribe y quiere producir sus propias publicaciones. El recorrido se adapta, pero el enfoque es el mismo: aprender haciendo, con el objeto en la mano, probando hasta que algo funciona.
Al final del proceso vas a poder diseñar y producir tus propias publicaciones de forma autónoma: desde la idea hasta el archivo listo para imprimir, pasando por todas las decisiones intermedias. Pero más que una lista de habilidades técnicas, lo que te llevas es un método: cómo pensar una publicación, cómo probarla, cómo mejorarla. Eso sirve para el fanzine de 8 páginas y para la maqueta que llevas a una editorial.
Ver más
Ver menos