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4 claves para dominar los nervios del examen oral de las oposiciones

¿Tu mejor amigo es el subrayador? ¿Dormir 7 horas te parece una fantasía? ¿Y lo más apasionante que has leído en estos meses ha sido la última modificación en la normativa del BOJA? Entonces respira unos segundos, tu mente lo agradecerá.

Soy Ana y vengo a desearte calma. Las vacaciones de verano están a tan solo unas semanas de ti, esperándote con una buena “tajá” de sandía.

Estás preparando con constancia el teórico de las oposiciones. Imagina que una de las 3 bolas de esta convocatoria te saca la sonrisa. Es tu tema. Tu tema. Respiras y escribes, escribes, escribes. Miras el reloj. Respiras. Escribes. Revisas tu examen con calma, o intentando mantenerla. Y lo entregas.

Apruebas. ¡Enhorabuena! Te lo mereces ¡Ole tú!

¿Y ahora? ¿Qué pasa ahora? El oral te ha pillado con la sorpresa en los pulmones. ¿Cómo te preparas para el examen oral? Piensas en los miembros del tribunal evaluando tu trabajo y se te acelera el pulso ¿Cómo afrontas los nervios de esta última etapa?

Estoy segura de que conseguirás controlarlos. Es más, sé que puedes disfrutar en tu examen oral en las oposiciones. Sí, disfrutar, eso dicen mis alumnos y alumnas. Ya que tienes que hacerlo, hazlo a gusto.

Aquí van estas 4 claves para dominar los nervios del examen oral de las oposiciones.

  1. Prepárate. ¿Obvio, verdad? Hay que estudiar. Te toca preparar temario, cuerpo, voz y mente. Levántate de la silla. Habla. Busca matices en el texto, atrae al tribunal con tu forma de exponer. ¿Qué haces antes del examen? ¿Y justo antes?¿Cómo preparas tu exposición? Presta atención a todo el proceso. Haz lo posible para sentirte a gusto.

  2. Bebe agua. Hidrátate con pequeños sorbos para evitar “una serie de catastróficas desdichas”: la boca se te seca, la lengua se te traba, empiezas a pensar que lo estás haciendo fatal, sudas, se te olvida el texto, todo tu cuerpo se tensa, los miembros del tribunal también se tensan, te derrumbas moralmente y sales del examen con sabor a hierro en la garganta. ¿Me he pasado de dramática? Bueno, la idea ha quedado clara ¿verdad? Bebe agua. Si te equivocas, agua. Si corres demasiado, agua. Está comprobado. Además el agua ayuda a suavizar tus cuerdas vocales. Bebe agua, te ayudará a mantener la calma.

  3. Respira. Toma aire de forma consciente. Suma calma a esos sorbos de agua. Además, usando bien la respiración, potencias tu entonación, captas la atención del destinatario y permites que se entienda mejor tu mensaje. ¿Eres consciente de cómo respiras? ¿Marcas las pausas en el texto? Uno de los ejercicios que realizamos en clase es “traducir” la programación al lenguaje oral. Así es más fácil exponer con soltura.

  4. Focaliza. Lo puedes empezar a practicar ya. Es el momento de creer que puedes. Busca tu optimismo y tira de él. Si te asalta algún mensaje en contra, páralo. Vas a estar solo, o sola, juega a tu favor. ¿Cómo te hablas? Cuídate. ¿Sabes que tu lenguaje no verbal refleja esos mensajes internos que te dices? Confía en ti y otras personas se atreverán a hacerlo.

¿Las has puesto en práctica en otras convocatorias? ¿Añadirías alguna más?

Te mando mucha energía para el sprint final.

Respira

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