A mis 45 años, y con una trayectoria profesional consolidada, el inglés se había convertido en mi mayor 'techo de cristal'. A pesar de mi experiencia, en las reuniones internacionales me sentía pequeña, me limitaba a escuchar y sentía un nudo en el estómago cada vez que me tocaba intervenir.
Trabajar con Sonia ha sido, literalmente, una reconciliación. Su enfoque no es el de una profesora al uso; es el de una coach que entiende perfectamente el bloqueo que sufrimos los profesionales.
El resultado no ha sido solo ganar fluidez sino que he podido optar a una posición de mayor responsabilidad dentro de mi empresa que antes ni me planteaba por miedo al idioma.
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