El coste de oportunidad: aprender a decir "no"

Uno de los mayores aprendizajes que he tenido en esta vida fue durante mis años universitarios.

Esos en los que te pegas mil madrugones, pasas cientos de horas en la biblioteca y se te acaban cayendo los ojillos a las 3 de la madrugada estudiando unos "tochos" de libros que parece que no se van a terminar nunca (entre alguna que otra fiestecilla que ayuda en el proceso de aprendizaje, no nos vamos a engañar).

Pues bien, durante esos largos y bonitos años (por algo dicen que son los mejores años de tu vida) aprendí una valiosa lección. Una que, por lo visto, me va a acompañar durante el resto de mi vida y que, en el momento de estudiarla, no pensé que me sirviera para nada más que para sacar una buena nota en el examen de economía.

Se trata del conocido: Coste de Oportunidad.

Que, ¿Qué es el coste de oportunidad, me preguntas con los ojos agrandados por la emoción? Te lo cuento ahora mismo.

El coste de oportunidad es aquello a lo que renuncias cuando tomas una decisión. Cuando, en la vida, tienes dos caminos a elegir y debes decidir ir por uno ó por el otro. Nadie puede partirse en dos, ni vivir dos vidas paralelas para vivir ambas experiencias (aunque hay teorías que defienden que sí).

Cuando debes escoger entre una oferta de trabajo u otra, ir al cine o quedarte leyendo un libro, aceptar ese trabajo en Panamá o quedarte aquí y casarte con el amor de tu vida. Éso a lo que renuncias, la opción que dejas a un lado para poder disfrutar de la otra, se llama coste de oportunidad. Es un coste inmaterial, que no ves, pero que sientes como una oportunidad que estás rechazando. Y te viene ese sentimiento de... "Ay... ¿Lo estaré haciendo bien? ¿Me estaré equivocando? Éso es.

Ahora bien. Ese coste de oportunidad puede ir más allá. Y no sólo implicar elegir entre una opción o la otra. También, y aquí viene lo más importante del post de hoy, por lo que estoy aquí soltándote este tremendo rollazo de charla, implica saber decir "No".

Elegir no se trata sólo de tomar el camino 1 o 2. De abrir la puerta A o B. Elegir también consiste en coger la oportunidad que te brinda la vida o rechazarla. Decir "No" a esa puerta que se te ha abierto, porque sabes que por ahí no es. Porque hay algo en tu interior que te dice "No quiero", "No me gusta", "No me hace feliz" y se trata de tu intuición. Eso que ahora la gente llama "la vibra". Te dicen "Si te vibra hazlo". Pues de toda la vida se ha llamado intuición.

Y si esa mágica sensación que te viene de lo más hondo te dice que por ahí no es, confía en que la vida te va a abrir muchas más puertas, ventanas y techos de la casa para llevarte por un camino que sí sientas que es el tuyo. No te sientas obligado a coger esa puerta como si fuera ahora o nunca, éso o nada, cómo si fracasaras por rechazar una oportunidad. Porque saber decir "No", escucharse a uno mismo, saber poner límites y saber dónde están tus límites, es el mayor y más "costoso" Coste de Oportunidad de esta vida.

Saber decir "No" a una relación en la que ya no eres feliz, saber decir "No" a un trabajo que no te gusta, saber decir "No" a una persona tóxica de tu entorno que te corta las alas para volar y ser libre. Cuando dices "No" también estás diciendo "" a algo maravilloso que está por venir.

Y esa, querido/a lector/a, es la lección más valiosa que me brindó la carrera universitaria hace unos cuantos años. Y, como siempre, la teoría, cuando se aplica a la práctica (en esta ocasión, la práctica de la vida) es cuando se entiende de verdad lo aprendido. Cuando utilizas ese coste de oportunidad con el fin de ir contruyendo pasito a pasito el camino de tu vida y darle un sentido feliz a la misma.

Curiosamente, yo no quería estudiar economía, mi vocación era otra, pero no tuve la fortaleza para decir "No" en aquel momento, para seguir mi instinto y me dejé llevar por lo que me decían los demás.

Así que nunca te arrepientas de lo que hagas, porque siempre vas a aprender algo de ello (Ésta reflexión podría dar para otro post completo).

Aquí, en Tusclasesparticulares, intentamos que las clases sean lo más prácticas posibles para que ese buen aprendizaje valga la pena de verdad.

Con amor,

Jenny.

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