Memorias del lápiz olvidado, microrrelato escrito por Tere Herrera (la profe de Lengua)

Hoy mi compañera escribe estas líneas en un sentido homenaje a mi persona (digo objeto) y digo bien, porque quería confesarles lo que me está ocurriendo estos últimos años del Siglo XXI. En principio tengo que ser sincero, me encuentro solo y abandonado. Hace meses que el afilador no me visita y me corta el cabello, ¿qué le habrá ocurrido? En fin, corto y cambio, repito, me hallo muy solo en este lapicero viendo los días pasar y además envidioso, ¿por qué el boli azul pasea más que yo? No lo puedo entender.

Hoy mi compañera escribe junto a mí, yo la estoy ayudando y por fin me muevo un poco. Ella antes de pasarme por el papel tiene que pensar un poco, es muy meticulosa, auto-exigente, tanto que hace meses que no crea literatura, pero por fin su día ha llegado. Después de algunas tachaduras en la hoja parece que todo fluye como el mar.

Anda muy preocupada, ¿por qué motivo los alumnos tienen dificultades con la escritura y ortografía? Dice que es porque ya los chicos no escriben, siempre con el teléfono y el ordenador debajo del brazo se han olvidado de que las manos (derecha, izquierda o ambas para el ambidiestro) sirven también para ESCRIBIR. No solo eso, casi no leen libros.

La relación del estudiante actual con la literatura ha cambiado: ya no se lee (¿para qué si es un aburrimiento?, pensarán muchos de ellos), ya no se escribe en papel, (¿para qué si tengo el móvil?). Entonces si no se lee y no se escribe comienza la caída cual fichas de dominó.

En un examen se escribe “aser la vista guorda” en lugar de “hacer la vista gorda”. Mi compañera Tere no puede hacer la vista gorda y quiere explicarnos el “por qué” de este asunto.

El alumno no ejercita la mano y muchas veces no conoce ni su letra porque no practica. Es como si alguien corre una maratón de 30 kilómetros sin haber practicado antes (lo más seguro es que se asfixie a los pocos metros) o como si conduces un coche sin saber nada de teoría (seguramente tendrás un accidente). Con la escritura pasa lo mismo, debemos invitar a nuestros hijos e hijas (padres va para ustedes) o invitarnos (ahora te escribo a ti, querido alumno) a ESCRIBIR más en papel. No es necesario que sea un soneto, ni una novela, podemos hacer nuestro diario personal y anotar nuestras emociones, lo importante es ESCRIBIR.

Luego si leemos con frecuencia nos vamos a familiarizar con la ortografía porque vemos las palabras escritas y se guardarán inconscientemente en nuestra memoria, al mismo tiempo que el vocabulario y la expresión mejorarán segurísimo (los escritores realizaron o realizan esta actividad con frecuencia y son nuestros maestros).

Es por eso que Tere ha escrito junto a mí estas mis memorias. Estoy seguro de que no serán en vano y pasaré de ser el lápiz olvidado al lápiz recordado.

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