Nuevo paradigma de la educación literaria

Enmarcándonos en el nuevo paradigma de la educación literaria que propone abandonar la perspectiva historicista, ya que esta no ahonda más allá del autor y las obras, y avanzar hacia una enseñanza mediante la educación literaria y la competencia lectora, debemos replantearnos y evaluar todos los soportes y materiales que vayamos a utilizar en nuestras clases. Por este motivo, es necesario repensar y evaluar los manuales de literatura que son utilizados actualmente en ESO/Bachillerato, ya que no podemos establecer un método pedagógico basado en la educación literaria y utilizar un manual del viejo paradigma, que no guarde relación alguna con el modelo pedagógico de nuestras clases.

Teniendo en cuenta lo anteriormente planteado, debemos evitar ciertos errores a la hora de redactar un manual de literatura. Lo primero que debemos hacer es preguntarnos, ¿qué papel va a jugar el manual? Esta pregunta, es primordial, ya que no podemos plantear que todo el conocimiento y toda nuestra clase gire en torno a dicho manual y que el conocimiento acabe donde acaba este (evitar el logocentrismo).

Teniendo esta cuestión como premisa, el manual debería girar en torno a un canon literario, escogido cuidadosamente, que nos ayude a lograr nuestros objetivos y que no nos cierre puertas sino que nos abra un inmenso abanico de posibilidades. Como docentes, debemos dar unos contenidos concretos que vienen dados, no obstante, las posibilidades del cómo quedan a nuestra voluntad. Debemos evitar los manuales en los que, en una época concreta, se habla de un autor y su vida a modo de enciclopedia, después se hace un breve repaso por su obra y en ocasiones el argumento de alguna, o, en su lugar un gran contenido sobre una obra en cuestión. Para trabajar esto, en los manuales tradicionales encontramos 4-5 ejercicios en los que los alumnos deben responder preguntas, sin cabida alguna a reflexión. Esta metodología es impersonal, los alumnos no piensan, no conectan con el temario, no conectan con la literatura y todos los mundos posibles que ofrece esta; además de que les resulta en ocasiones tedioso y aburrido. Para paliar la situación de desmotivación que encontramos en nuestras aulas en relación con la literatura, debemos valorar múltiples variables, pero sobre todo debemos jugar con lo inesperado. Por ejemplo, los itinerarios literarios, bien escogidos pueden funcionar muy bien, planteando una progresión de lectura más sencilla a más compleja (donde introduciríamos el clásico).

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