¿Quieres aprender a meditar? Comienza visitando tu closet!

Una manera como ciertos maestros de yoga enseñan a meditar, (Dhyana), es hablando acerca del silencio y la quietud de la mente, sugiriendo abrir, un espacio tranquilo en las casas de los estudiantes, prender incienso, usar aceites esenciales y hasta recitar mantras. Si bien son medios que complementan un ambiente físico para la práctica, de poco o nada sirven cuando al cerrar ojos y labios, el ruido interno comienza casi de inmediato dentro de nuestras cabezas.

No hay poder del sándalo que nos lleve a realizar una pausa ala ráfaga de pensamientos de todo tipo que afloran en nuestras mentes.

Es entonces donde se escucha el consejo común: “Ve a tu respiración, enfócate en ella”, y en ese ejercicio solemos quedarnos por los primeros minutos en la actividad de la mente: pensamientos y sensaciones; sin llegar realmente a la respiración. ¿Dónde quedó la respiración?, ¿cómo llegar a la esencia de la respiración misma?

Es menester recordar que el yoga es “el cese de las fluctuaciones de la mente”. Pero solo a través de una relajación serena, la renuncia del control y la confianza en la ley de la impermanencia, es donde se encuentran pequeños estados de silencio.

En ocasiones buscamos el silencio en el silencio, pero éste se encuentra en el ruido, el movimiento y el caos interior; trascendiendo pacientemente esas sensaciones, sentimientos, dolores y pensamientos cambiantes.

Una manera de identificar cómo está nuestro ruido interior es yendo a ver cómo está nuestro closet, ¿no lo habías pensado?

En el ejercicio de mis viajes de introspección donde viví sin closet durante más de 5 años, ya que mis 2 maletas hicieron esa función, y luego de conocer y practicar la técnica de Vipassana durante 13 días de silencio y meditación, entendí que revisar nuestro closet es la mejor manera de identificar nuestro nivel de apegos y ruido interior.

Así que manos a las obra! Querido lector, te invito hoy a correr al closet y observar cómo está el día de hoy.

Comienza por identificar qué tantos espacios vacíos hay en él. ¿Cuántas prendas y elementos de recuerdos de personas, familiares y/o eventos del pasado guardas aún? ¿Qué realmente, de lo que tienes guardado, utilizas?, ¿Cuántas prendas innecesarias guardas pensando en usarlas en una ocasión que aún no se materializa? Revisa el desorden en tu closet, ¿cómo está organizado el mismo? Ahora, ¿tienes closet? Y si lo tienes, ¿lo usas de manera eficiente?

Estas son preguntas que pueden sonar triviales pero que nos ayudan a definir nuestra incomodidad interior, que se materializa de alguna manera en lo que llamamos “caos externo”.

Así que una manera pedagógica y menos convencional para aprender a meditar es Limpiando el closet. Será muy útil y solidario para está navidad del 2019 como ejercicio espiritual!.

Hacerlo nos dejará como mínimo estos tres regalos:

  1. Identificar nuestros apegos materiales y existenciales

  2. Liberar espacio tanto físico como emocional.

  3. Escuchar nuestra intuición al limpiar y organizar de manera consciente lo prioritario,relevante, necesario y/o poco importante.



Hoy por hoy se tiende a estigmatizar los vacíos internos, pero si bien son éstos los que le dan sentido a la forma, como muy bien enseña el Taoísmo, se argumenta que “ El sentido de la forma es el vacío”. Llevándolo a la práctica, nuestro closet es útil por el vacío que yace en él, de lo contrario no tendría función ni espacio para ser llenado.

Con base a lo dicho anteriormente, es valioso rescatar que es el vacío lo que da sentido a la búsqueda interior, de la misma manera que el caos y ruido dan sentido al silencio.

Así que abraza tus vacíos internos porque son a través de ellos que el viaje del autoconocimiento comienza, la oscuridad que guardas le da todo el poder a la luz que yace en ti.

Demos gracias al maestro “caos” porque gracias a él aprendemos más de nuestro mundo interno.

Por tanto, en lugar de preocuparte y estar afanado por las miles de historias que crea tu mente, OCÚPATE en organizar tu closet y selecciona qué prendas puedes regalar, desechar, donar y/o reemplazar.

Del mismo modo, piensa solo lo necesario y siente solo lo necesario mientras realizas este ejercicio. Parte de nuestras carencias e insatisfacciones se basan en hablar, pensar y sentir de más.

Disfruta, respira, escucha y limpia! Mientras estás en estas acciones entrarás de manera sutil en la valiosa experiencia de meditar en movimiento y disfrutar verdaderamente de los beneficios de este arte.

Namasté.

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