CLASES DE BATERÍA - Como elegir un buen profesor (Parte 1)

José Antonio Pereira

Publicado por José Antonio Pereira

Si estás interesado en recibir clases de batería esta información te puede ser de gran ayuda.

Una de las formas más rápidas y seguras de aprender a tocar la batería es, sin lugar a dudas, ponerse en manos de un buen profesor. En este artículo voy a dar algunas pautas que os ayuden a encontrar el maestro adecuado.

Cuando buscamos un profesor es porque estamos interesados en aprender, por lo que nos interesa encontrar alguien que esté interesado en enseñar, así de simple y de complicado a la vez.

El maestro aparece cuando el alumno está preparado.

 

Este viejo proverbio encierra una gran verdad que mi experiencia atestigua. Todos mis profesores me han enseñado bien pero no comencé a aprender hasta que tuve la firme determinación de mejorar. Al principio pensaba que uno de mis profesores había sido mejor que el resto y con el tiempo he sido consciente de que no fue así. Fue mi actitud la que hizo que sólo aprovechase bien las enseñanzas de aquel profesor en lugar de las de todos.

Antes de nada hemos de saber que es lo que pretendemos conseguir con las clases. Si no se lo que quiero ¿cómo voy a saber que tipo de profesor necesito? No obstante, al principio es normal no conocer las opciones que hay y necesitaremos algo de guía. En este sentido no está de más consultar con algún profesor o en alguna academia porque es muy posible que puedan orientarnos a este respecto.

Hemos de tener bien presente en todo momento que las pautas que doy aquí son meramente orientativas puesto que cada uno de nosotros es una persona con aspiraciones, capacidades e inquietudes diferentes. Un buen profesor de batería puede ser muy distinto dependiendo de lo que estemos buscando. No obstante, considero que existen cualidades que todo profesor que se jacte de ello debe poseer.

 

CLASES DE BATERÍA ¿CLASES PRESENCIALES O YOUTUBE?

Youtube es una herramienta maravillosa que no voy a descubríos ahora. Encuentras multitud de personas que tratan de ayudar lo mejor que saben. Hay canales perfectamente estructurados con información rigurosa bien explicada. También puedes encontrar músicos explicándote el arreglo de batería de casi cualquier canción que se te ocurra.

Yo utilizo este medio muy a menudo para resolver dudas. Siempre me pareció una herramienta tan poderosa que llegué a no entender porque había gente que se apuntaba a mis clases presenciales. Eso fue hasta que quise aprender un instrumento desde cero sólo con la ayuda de Youtube. Conozco gente que lo hace con resultados asombrosos pero no fue mi caso. Cuando me enfrentaba a un nuevo instrumento, Youtube se me aparecía como un tomo de enciclopedia tan grueso que era incapaz de abrir. Demasiada información, demasiadas afirmaciones contrapuestas, demasiados caminos sin saber a donde me llevaban con certeza.

 

¿ACADEMIA O PROFESOR PARTICULAR?

Este es el segundo tópico que me gustaría tratar. La primera encrucijada que encontramos en el camino apunta en dos direcciones distintas: ¿Academia o profesor particular? Las dos posibilidades tienen sus ventajas y, obviamente, sus inconvenientes. Analicemos las dos opciones para que podáis decidir cual os conviene más.

Las academias son centros donde no sólo vamos a recibir nuestras clases sino que, además, podemos relacionarnos con otros alumnos. Una de las fuentes de información más importante a la que tenemos acceso es precisamente esta: la relación con otros alumnos con inquietudes similares o diferentes. Personalmente, he escuchado comentar a músicos que han ido a estudiar a importantes centros fuera de España, que habían aprendido casi más con el contacto con otros alumnos que habían conocido allí que con las clases propiamente dichas. También es habitual que se creen pequeños grupos de estudio entre varios alumnos de una misma escuela. Por todo esto, considero que la academia es un centro importante donde comenzar a relacionarse con otros músicos. Si la escuela elegida, además, imparte clases de otros instrumentos, puede servirnos para encontrar ese músico que nos falta en la banda.

Otra ventaja la encontramos en las actividades extras que realizan las escuelas y academias. En ellas se imparten seminarios, demostraciones y eventos donde podremos participar y adquirir experiencia y conocimientos. También es frecuente que las academias impartan clases de combos. Un combo consiste en juntar alumnos de diferentes instrumentos y formar un grupo. Dicho grupo ensayará una serie de temas, siempre guiado por la atenta mirada de un profesor. Esta es, a mi modo de ver, una de las mejores opciones que ofrece una escuela puesto que nos coloca en una situación muy parecida a la que nos vamos a encontrar cuando queramos tener nuestra propia banda. El profesor, por su parte, nos muestra el camino correcto para conseguir que nuestros ensayos sean prácticos y alcancen el resultado pretendido.

Algunas academias, además, suelen tener convenios con salas de conciertos, tiendas de discos, etc. que hacen pequeñas rebajas de precio a alumnos que pertenezcan a dicha escuela.

 

La otra opción de la que hemos hablado era la del profesor particular. Curiosamente, la gente que prefiere esta otra posibilidad suelen ser personas que saben mucho y buscan algo muy determinado o bien gente que empieza totalmente de cero. Empecemos la disertación por estos últimos.

Hay personas que opinan que es mejor dar unas clases antes de ir a una escuela para no ir desde cero. A título personal he de decir que esto es un error. En la mayoría de las ocasiones se dan estas primeras clases “preparatorias” con el compañero de local, el vecino que sabe algo más o cualquier músico que lleve dos días más que nosotros. Luego, cuando se apuntan a la academia, hay que deshacer todos los tópicos mal aprendidos, las posiciones incorrectas y los incipientes vicios. Tenemos que tener en cuenta que saber tocar la batería y saber dar clases de batería son cuestiones diametralmente distintas.

Existen fabulosos músicos que carecen de la capacidad de transmisión de sus conocimientos aunque nos regalen el alma con cada interpretación. Por otro lado, existen profesores que, aunque no sean grandes intérpretes, consiguen sacar el máximo rendimiento del potencial de cada alumno. Dejemos a cada cual que haga lo que mejor sabe hacer. Por todo esto considero fundamental que, si empezamos de cero, nos pongamos en manos de un profesor profesional desde la primera clase. Es muy frustrante tener que volver hacia atrás para corregir vicios aprendidos. Con un buen profesor no adquiriremos malos hábitos y nuestro aprendizaje se desarrollará siempre en línea recta hacia delante.

El otro grupo de personas que deciden buscar un profesor particular son aquellas que ya saben mucho y quieren algo concreto que complemente su educación. Esto si me parece una buena idea. Cuando hemos estudiado mucho, entre otras cosas, vamos aprendiendo cuales son nuestras limitaciones. Es por esto que buscamos una persona que nos ayude a superar dichas carencias. También es normal que, después de mucho estudiar, vayamos definiendo nuestro estilo y necesitemos alguien que conozca al dedillo el estilo escogido por nosotros. También es lógico pensar que alguien que ya lleva mucho tiempo en esto no se va a poner en manos de cualquiera sino que va a saber escoger un buen profesor. Con el desarrollo y aprendizaje como músicos vamos conociendo también el negocio y los profesionales que se desenvuelven en él. Es probable que en algún momento decidamos estudiar con uno de ellos por gustarnos su manera de encarar la interpretación y el trabajo.

 

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