Técnicas para romper el hielo en la primera clase

Cuando tenemos la primera clase y vemos por primera vez a nuestro alumno, tanto éste como nosotros, estamos expectantes, algo nerviosos, con un cosquilleo en el estomago debido a que no sabemos muy bien cómo saldrá la clase y si conectaremos de forma fluida o no… Esta cuestión no es un asunto baladí pues la primera impresión que tenga el alumno de nosotros y nosotros de él, será determinante en el desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje, por lo que tenemos que prestar mucha atención a los detalles sutiles que comprenden este “delicado” momento…

Para estos momentos iniciales en los que se nos presenta la típica tensión incómoda del principio que nos hace estar dubitativos, inseguros y más “cortados”, podemos emplear diferentes técnicas-dinámicas que nos hagan “romper el hielo” y así, progresivamente, ir ganando seguridad, confianza, calidez y cercanía en la relación con nuestro alumno a medida que se va desarrollando la clase.

Por ejemplo, una dinámica efectiva para irnos conociendo mutuamente e ir generando un vínculo emocional positivo entre ambos, es la realización de una serie de preguntas abiertas correspondientes a diversas temáticas generales que nos permita percibir su forma de pensar, su personalidad y también su nivel de español. Con la información que obtengamos, además de establecer un vínculo mucho más cercano con nuestro alumno, podremos adaptar las próximas clases con la máxima adecuación a sus motivaciones, necesidades, gustos e intereses.

La forma de proceder de esta técnica llamada “Cajita Preguntona” es muy sencilla (en su versión online se mostrarán a través de diapositivas):

Primero escribimos nuestras preguntas en un papel (el número puede variar según la estructuración y objetivo de la clase, por ejemplo de 5 a 10), después recortamos cada una y las doblamos en papelitos para que no se vean a simple vista e introducimos todos los papelitos en una cajita. El alumno tendrá que ir sacando cada papelito de la cajita, leer en voz alta la pregunta y responderla. También, es recomendable, que una vez que el alumno haya terminado de responder la pregunta, nosotros hagamos lo mismo, para que él nos conozca también y sepa quiénes somos.

Puedes imaginar, combinar y realizar las variaciones de esta dinámica que tú quieras: intercalar el turno de las preguntas, una vez él, otra, nosotros, relacionarlo con otras actividades más concretas, incluir varias dinámicas dentro de ésta… La idea es preguntar sobre temas abiertos y a medida que responde el alumno ir preguntando más cuestiones relativas a ese tema con el fin de conocerlo personalmente, evaluar su nivel de español y que practique su español: ¡sed creativos!

Ahí va una batería de preguntas que yo suelo usar en mis clases:

¿Cuáles han sido tus últimas vacaciones?

¿A qué te dedicas?

¿Qué haces en tu tiempo libre?

¿Cuál es tu animal favorito?

¿Cuál es tu opinión sobre el idioma español?

¿Se os ocurre alguna pregunta más? ¿Con que otras dinámicas complementarías esta actividad? ¿Cómo te has sentido en las primeras clases con tu alumno? ¿Te ha ocurrido alguna experiencia-anécdota graciosa? ¡Cuéntanos!


¡Espero vuestros comentarios y que os sirva en vuestras clases! ¡Un saludo!

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