¡¡La importancia de creer que uno puede hacerlo!!

Gestionar las emociones siempre ha sido uno de esos elefantes en la habitación, que todos sabemos que está ahí, que queremos que se vaya y que nos tememos lo peor en el caso en el que se establezca de manera indefinida.

Actualmente, se van tumbando los muros levantados por la sociedad sobre los tabúes de las emociones y enfermedades derivadas de ellas. Siempre se ha dicho que quien tiene amigos no necesita terapia. Pero conforme el mundo se hace más complejo, la ayuda se tiene que volver más específica. Y si bien, la amistad a día de hoy puede que no tenga los mismos encajes que la de hace 20 años, los jóvenes acuden a la redes sociales y demás herramientas virtuales para convertirlo en una regurgitación de sentimientos y emociones, de ideas y locuras que les ayuda a mantenerse cuerdos y actualizados. Ha perdido la fuerza de la interacción personal, abocada a un rincón por la interacción virtual, primando el interés sobre personas intangibles que el de tus vecinos.

Y es que cuando uno crece, sobre todo en la adolescencia, el sentido de no pertenencia se incrementa y la Red, con su rebosante variedad de mundos paralelos, puede facilitar y amortiguar el camino (a veces arduo) hasta que uno empieza a poder definirse. Que desde mi muy punto de vista persona, comienza, en el momento que le damos más importancia a nuestra opinión que a la de los demás.

Y es este último punto, el que es singularmente destacable, porque cuando somos jóvenes, a veces, se puede caer en el error de considerar ideas que te pueden definir en algo que no eres. Hemos visto a cantidad de alumnos lastrados, por puntuales pero incisivas opiniones de gente que en vez hacerles avanzar les frena, de la gente a la que ellos, desde el espejismo del desinterés, admiran. La opinión de padres, profesores y amigos que encasillan a otros en el papel de incapaz, flojo, vago, torpe o, directamente, bobalicón. Y es que, parece que no han aprendido la importancia de las palabras sobre los jóvenes en una etapa de la vida en la que las opiniones son fundamentales, aunque ellos se escuden en la indiferencia como defensa. El primer muro se derriba creyendo que puedes derribarlo, tan fácil como difícil de conseguirlo.

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