Las claves educacionales del TDAH para padres.

Hoy en día son muchos los padres y madres que se preguntan ¿Estaré educando bien a mi hijo/a? ¿Por qué se porta así de mal? ¿No tendrá interés en estudiar?...

Los niños/as con déficit de atención, ya sea con hiperactividad o sin ella, pueden tener multitud de problemas para prestar atención, controlar los impulsos y sus conductas (con frecuencia actúan sin pensar en las consecuencias de sus acciones y/o comportamientos) o pueden ser excesivamente activos ( a menudo se comportan como si tuvieran un motor que les impide sentarse o calmarse).

A pesar de que el TDAH no tiene cura, se puede controlar de forma eficaz con las terapias y apoyos psicopedagógicos, así como también con un buen modelo educativo en el seno familiar. Con frecuencia algunos de los síntomas anteriormente mencionados evolucionan favorablemente con la edad.

A continuación se muestran las pautas básicas educacionales para padres con hijos con TDAH:

  1. Acuerdo en la forma de educar de los padres: es indispensable que las personas que intervienen de manera directa en la educación de los hijos estén de acuerdo en todas las decisiones educacionales que aborden, puesto que si no existe esta coordinación el niño/a se encontrará desorientado y también aprovechará el desacuerdo de sus figuras de referencia para sacar su propio beneficio.
  2. Normas y límites claros y directos: estas nos ayudan a desarrollarnos en la sociedad, a acatar las normas establecidas y a funcionar correctamente con el entorno. Si el niño las conoce, su desarrollo será mucho más seguro y productivo, puesto que no tendrá lugar a duda sobre lo que debe o no debe hacer. En relación con límites y normas, nos encontramos las consecuencias de ellos. Toda acción, positiva o negativa, debe llevar acarreada una consecuencia siempre proporcional. Recordar que si no existen las consecuencias, límites y normas no tiene sentido. Los adultos debemos ser los primeros en ser coherentes al instaurarlas y quienes debemos mantener su cumplimiento. Las medidas que podemos adoptar ante el incumplimiento de una norma deben ser proporcional a estas y siempre llevarlas a cabo.
  3. Reforzar a los niños/as siempre que cumplan una norma: debemos hacerlos siempre participes de lo bien que han hecho algo. El refuerzo positivo tiene la misma importancia que las consecuencias negativas, dado que al emplearlo reforzamos la actitud positiva del niño/a, valoramos su esfuerzo o lo premiamos y esto da siempre mucha satisfacción.
  4. Los adultos somos siempre modelos para los niños: estos se acostumbran a copiar nuestros comportamientos, nuestra forma de hablar, de comportarnos con el entorno, etc. Por ello no debemos de olvidar el ser un ejemplo positivo para nuestros alumnos/as.
  5. Adquirir el hábito de practicar todos los días técnicas de relajación (al menos 15/20 minutos diarios): los niños/as con este trastorno desarrollan normalmente ansiedad, de ahí la importancia de practicar técnicas de relación para desarrollar su inteligencia emocional y proporcionar hábitos de vida saludable para su futuro. También es muy importante el control de la respiración.
  6. Emplear un sistema de recompensas cuando se lleven a cabo correctamente las rutinas y normas de los padres: empleo del refuerzo positivo como fuente de recompensa y de aplicación de disciplina. El refuerzo positivo es uno, o el más valorado por los niños, dado que el reconocimiento verbal y físico del adulto surte una inyección de positivismo en el niño. Cuando empleamos este reforzador estamos incidiendo en la motivación; también dejamos claro que conductas queremos que se repitan y cuáles no; y nos sirve como complemento del sistema de recompensas que estemos empleando normalmente.

Las anteriores son las pautas que se consideran más importantes y necesarias, pero existen muchas más. Especialmente se ha de tener en cuenta que cada niño es un mundo, al igual que las familias, por lo que algunas pautas serán infalibles para unos y poco válidas para otros.

Lo que si que nunca cambiará es el interés de los padres por lograr la felicidad de sus hijos y todo ello se conseguirá a través de esfuerzo, cariño y motivación por aprender cada día algo más útil en la educación de nuestros hijos. Porque si educamos con apego, lograremos niños felices y si logramos que éstos sean felices, superarán cualquier miedo o dificultad que tengan en un futuro.

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