Cómo perder el miedo a la matemáticas y poder hacerlas parte del día a día sin complejos

Sin duda, cuando hablamos de todo lo relacionado a números, en muchas personas se genera una sensación de inseguridad, de pisar en falso y de creer que no es posible generar algún tipo de empatía o relación hacia ellos.

La verdad es que todo parte de allí, y para poder tener conocimientos sólidos en el área, el álgebra representa una base fundamental en toda la gestión de nuestra vida diaria, entendiendo a ésta como la parte de la matemática que se enfoca en representar con otros signos o letras todo un contexto abstracto bajo determinados parámetros.

Hasta el momento continúa el susto, y es una reacción natural porque el cerebro humano no desarrolla las mismas zonas por cada persona; eso en primer lugar, y en segundo, debemos considerar que así como todo tiene su origen tiene además una evolución.

Atravesamos una era de cambios y ya nos comunicamos en medio de algoritmos, entonces, ya el panorama se llena de fórmulas y conjuntos que lejos de complicarnos la vida muchas veces nos la agilizan y facilitan, de ahí la importancia de conocer cada vez más desde la raíz, cómo podemos hacer que nuestra rutina involucre operaciones numéricas y financieras de calidad.

Hay generalmente 3 razones por las que todos alguna vez fallamos en matemáticas:

  1. No establecer la disciplina de practicar cada tema aprendido: En muchos casos se obtiene la información de cada tema y enseguida se avanza al próximo, generando la incertidumbre del estudiante a la hora de medir su rendimiento matemático.
  2. No dar la importancia adecuada a la nomenclatura o significados básicos: Decir dividendo, sumando, decimales, ecuaciones y muchos otros términos puede aterrar al estudiante o persona interesada en perder la fobia a superarse en esta materia, vista además como una de las más difíciles.
  3. Por último y no menos importante, debe existir un equilibrio profesor- estudiante: Tener esa relación de forma constante, sólida y confiable, puede motivar y fortalecer cada nuevo conocimiento dado y recibido. Practicar en casa no solo va de estar seguro de haber comprensión del tema por parte del estudiante sino de tener la capacidad de tomar papel y lápiz y sentirse emocionado y capaz de resolver, recordar, comprender e interpretar las diferentes operaciones.

Por estos motivos, es indispensable que el profesor tenga claro que para impartir formación matemática debe comenzar entendiendo el dolor de sus aprendices, sirviendo como todo un profesional y aplicando diversas metodologías de trabajo que no solo se queden en brindar una información sin receptividad que no permita de parte del alumnado la escalabilidad, que además le reste seguridad personal y profesional al momento de desarrollarse en ámbitos competitivos, que lejos de desanimar hay que ser sinceros...siempre hacemos vida en ellos.

Adicionalmente, en un mundo altamente avanzado y tecnológico la forma de recibir información en materias "complejas", debe adaptarse y actualizarse. No es posible que sigan existiendo contenidos obsoletos que por mucho que tenga atemporalidad no se adapte su comunicación al estudiante de acuerdo a necesidades reales.

La comunicación es clave en todo proceso, y más cuando uno de los valores fundamentales detrás del razonamiento matemático es la confianza. No queremos que sigan sumándose las generaciones frustradas y que vivan comparándose unos con otros por complejos miedos e inferioridad al no sentirse con la voluntad suficiente para conocer siquiera sobre la materia.

Matemáticas es incluso un juego, que requiere sí, de paciencia, de concentración, de práctica como se previamente se mencionó, de emoción y de personalización.

¿Cómo podríamos ver todo entonces desde una óptica más sencilla? Con una fórmula sencilla:

  • El álgebra le da vida a las matemáticas
  • La matemática es un lenguaje que podemos personalizar
  • Establecer nuestros algoritmos nos prepara para afrontar los que vengan
  • Entender que tener más y menos depende de nosotros mismos es poder tener control de nuestra vida y de cómo eso nos ayuda a ser mejores cada vez más.

Existe la inclinación a aprender de forma personalizada y presencial ¡Ojalá siempre exista! pues el contacto y la pedagogía es importante que se haga sentir, sin embargo, la formación online está siendo protagonista con todo el cambio que universalmente se hizo sentir aún más fuerte y es en ese tipo de aprendizaje donde están las nuevas respuestas.

Tanto el profesor como el alumno deben establecer un interés no solo por la relación matemática sino por la conexión tecnológica que lejos de agotar voluntades, potencia o deberá potenciar el ejercicio, la investigación, capacidad, interés y futuro de cada participante.

Somos un mundo de excusas, de miedos, de nervios, de no saber qué hacer en muchas ocasiones y probablemente aunque no lleguemos a tener respuestas exactas a todo, hay que preparase constantemente con profesionales de altura para, al menos, evitar el colapso o impacto mayor y mantener control de cada problema que el día a día nos manifieste.

La verdadera razón por la que estás leyendo esto es porque la solución a un problema matemático, está a una cuántas horas de formación a distancia y de actividades online dirigidas y/o autodidactas haciendo de tu era de cambios, la más revolucionaria etapa que puedas tener.

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