En el aprendizaje de lenguas, los errores son aciertos

En nuestra sociedad, de forma generalizada, cometer errores tiene una connotación negativa. Si observo mi propia educación con perspectiva, equivocarse ha sido motivo de decepción o riña para la mayor parte del profesorado. Esta concepción se debe a la influencia de los métodos más tradicionales, según los cuales los errores se tienen que evitar, corregir y suprimir.

No obstante, con la llegada del siglo XIX, los errores han comenzado a cobrar una importancia en la enseñanza. En esta entrada hablaré sobre los tipos de errores que se pueden encontrar en el aula de lenguas extranjeras y cómo se deben abordar para poder sacar lo mejor del alumnado.

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Tipos de errores

  1. Errores sistemáticos: estos se producen cuando hay un uso incorrecto de la norma debido al desconocimiento de esta. Estos fallos pueden tener un origen lingüístico, cultural, pragmático, fonético, etc.
  2. Errores puntuales: estos tienen lugar de forma aleatoria y no tienen que ver con el desconocimiento de la norma. Las personas adultas cometen faltas en su lengua de uso habitual, a pesar de que conocen perfectamente el sistema lingüístico del idioma. Este fenómeno puede deberse a lapsos de memoria, estados físicos (como el cansancio) y condiciones psicológicas (como algún tipo de emoción fuerte). En estos momentos de «debilidad» surgen descuidos lingüísticos que persisten con el paso del tiempo.
  3. Errores interlingüísticos: estos son el resultado de la interferencia de la lengua materna en el aprendizaje de la lengua extranjera. Un ejemplo de este tipo de error sería mantener la estructura sintáctica propia del español en el inglés cuando se intenta construir una oración.
  4. Errores de desarrollo: estos son la consecuencia de la realización de hipótesis sobre el funcionamiento de la lengua. El/la aprendiz juega con la lengua extranjera a partir de suposiciones con el objetivo de descubrir su norma. La equivocación, en este caso fruto de un intento de aproximación al nuevo idioma, es totalmente necesaria y entendible.

¿Cuáles son los errores más comunes?

Los errores no solo constituyen una parte elemental del proceso de aprendizaje, sino también del de enseñanza. Si se analizan con detenimiento, estos indican el nivel de aprendizaje en el que se encuentra el alumnado y sus posibles carencias en la formación, una información muy valiosa para los/las docentes.

Gracias al estudio de los errores de los/las aprendices de lenguas extranjeras de diferentes edades y procedencias, hoy en día se sabe que la mayor parte de los errores no provienen de la influencia de la lengua materna. Esta última tan solo representa entre el 4% y el 12% de los errores de los/as niños/as y entre el 8% y el 23% de los errores de las personas adultas.

Al contrario de lo que se pensaba antiguamente, el alumnado no imita al completo su lengua inicial en la lengua extranjera, sino que selecciona aquellos elementos que piensa que se pueden transferir al idioma extranjero para llenar sus vacíos de conocimiento.

Tratamiento de los errores

  1. El profesorado debe adoptar un enfoque comunicativo y dejar que el/la alumno/a se exprese sin interrupciones, es decir, se debe priorizar la fluidez. Esta táctica disminuye las probabilidades de que el alumnado se sienta cohibido y evite participar en situaciones futuras.
  2. Se debe proporcionar el feedback al finalizar las intervenciones orales y escritas. De esta forma, el alumnado puede llevar un registro de sus errores y reflexionar sobre ellos, lo que le ayudará a resolver sus dudas de forma autónoma más adelante.
  3. Hay que tener en cuenta la personalidad de cada estudiante, puesto que esta repercute en su forma de reaccionar ante las correcciones. Por ejemplo, el estudiantado más tímido se puede sentir atacado cuando se le corrige en público. Una táctica que se podría emplear en este caso sería el trabajo en parejas o grupos y, por ende, la corrección también de dos en dos y grupal. Esto contribuye a eliminar la sensación de culpa y a crear un ambiente de confianza y abierto en el aula.
  4. Es necesario distinguir los errores sistemáticos de los puntuales y adoptar una postura de aceptación ante estos últimos. Estas equivocaciones esporádicas no se deben a un desconocimiento de la lengua y, por ende, el/la estudiante es consciente de su error y está capacitado/a para corregirlo de forma autónoma.

Conclusión

El error forma parte del proceso natural de aprendizaje de la lengua extranjera y no se debe martirizar al alumnado por cometerlo.

La manera de corregir del profesorado determinará el nivel de motivación del estudiantado y, en consecuencia, el grado de desarrollo de su aprendizaje. El objetivo es crear un ambiente comunicativo, participativo, colaborativo y, sobre todo, agradable, donde se evite la ridiculización.

Según mi experiencia, la corrección excesiva no ayuda a mejorar, sino que aumenta la presión y el estrés y puede llevar a sentir miedo a participar.

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