Mejorar el equilibrio con la práctica del Yoga

Las asanas (posturas) de equilibrio, al requerir una buena dosis de concentración, nos adentran en la cualidad meditativa de la práctica. Ayudan a cultivar la seguridad en uno mismo y la humildad. Como a la mayoría de los estudiantes les resultan difíciles, estas asanas ofrecen una buena oportunidad de explorar la práctica con sentido del humor y un espíritu lúdico. Lo mismo que con cualquier postura, la paciencia y la práctica las hacen más accesibles y llevaderas, mientras que la impaciencia casi invariablemente conduce a la frustración o a una lesión.

Favorecen la circulación, regulan el sistema nervioso, reducen el estreñimiento, fortalecen la columna, los brazos y las piernas y mejoran la capacidad de concentración.

Para facilitar el equilibrio, mantén tu mirada suave y fíjala en un punto que no se mueva. Mantén una respiración profunda y lo más consciente posible. Sé consciente del suelo y de su estabilidad. Asegúrate de que tu cuerpo esté correctamente alineado, puedes contraer ligeramente los músculos abdominales llevando tu ombligo hacia la columna, para mantener una postura adecuada. También puedes usar un bloque de yoga como soporte, que te ayude a mantenerte anclado.

La clave siempre está en la paciencia y la perseverancia, tratando con amabilidad y respeto a nuestro cuerpo y manteniendo una actitud positiva. Estas posturas nos ayudan a mantenernos enfocados, ya que, si nos dispersamos, perdemos el equilibrio con facilidad. Nos enseñan así, a estar presentes y centrados en nuestra vida.

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