¿LA PSICOLOGIA UN ESTUDIO FILOSÓFICO DEL SER HUMANO?

La psicología, el estudio filosófico de las capacidades del comportamiento humano, ha existido desde la antigüedad. Sin embargo, para el estudio de los aspectos del ser humano que puedan ser objeto del método experimental, se desarrolló en la Edad Moderna una nueva disciplina que utiliza el método de la ciencia natural. En la historia de la psicología experimental se distinguen varias escuelas, que hayan sus fundamentos en las ideas que se tienen del ser humano:

El Estructuralismo: tomando como base la fisiología, estableció la psicología experimental como disciplina. Su fin, estudiar la estructura de la mente humana. Para ello desarrolló el método de una introspección analítica y analizó las experiencias individuales que componen la mente. El estructuralismo desaparece por poseer rasgos de subjetividad en sus interpretaciones.

El Funcionalismo: concentró su atención en el funcionamiento de la mente. Los métodos de investigación superaron los límites de la introspección. Los fundamentos filosóficos en los que descansó el funcionalismo se sitúan en una corriente de tipo pragmatista. Dicho enfoque como posición filosófica fue insuficiente. Sin embargo, el impulso del funcionalismo en la psicología fue notable.

La Gestalt: bajo un influjo duradero, sostiene como idea fundamental, que lo importante es la configuración o forma constituida por todos los componentes de la mente. “El todo es más que una mera agregación de las partes que lo componen.”[1]

El Conductismo: una de las escuelas más influyentes, prescinde de los estados interiores, de modo de concentrar su atención en los fenómenos absolutamente observables, es decir, la conducta. Mediante la experimentación con animales, el estudio se fundamentó en la observación de respuestas a determinados estímulos. Aunque ha generado un aporte valioso, el conductismo ha pecado por incurrir en el error de desdibujar la existencia al restar importancia a los pensamientos y emociones, por considerarlos procesos inobservables, inalcanzables por la ciencia. Tal extremismo, generó rechazo, por irrespetar abiertamente las ideas sobre libertad y dignidad humana.

Entre otros enfoques se encuentran el psicoanálisis que da valor en extremo a fuerzas inconscientes, especialmente del impulso sexual; la psicología humanista, la cual incluye en la psicología experiencias humanas como: el amor, la responsabilidad, el sentido de la vida. Además, se encuentra la psicología cognitiva, con gran influencia en las últimas décadas del siglo XX, se centra en el estudio de los procesos del pensamiento. Esta última, forma parte de la ciencia cognitiva, que intenta comprender el funcionamiento concreto de la mente al procesar la información. La ciencia cognitiva guarda relación estrecha con las disciplinas científicas que estudian el cerebro y su funcionamiento.

La línea materialista bajo una posición extrema reduce, de alguna forma, el estudio de las ideas científicas al estudio de los procesos cerebrales. Por su parte, la psicología evolutiva, centra su estudio en la adquisición de los conceptos y ha intentado clarificar la génesis de las ideas básicas que se utilizan en la ciencia. Tal perspectiva, aunque interesante, parece limitada, ya que no permite determinar cuál es el uso científico y la validez de esto.

Muchas de las ciencias humanas han sido desarrolladas desde épocas antiguas. Sin embargo, el desarrollo de la ciencia experimental, ha permitido incorporar, precisamente, métodos semejantes a los empleados por ésta, a las ciencias humanas, a fin de estudiar las condiciones materiales asociadas a todas las facetas de la existencia del ser humano.

Así mismo, se distingue entre las ciencias naturales y las humanas significativas diferencias, las cuales residen especialmente en las dimensiones espirituales en el ser humano. Elemento que limita, por así decirlo, a la ciencia experimental, quien encuentra imposibilitado el acercamiento a las dimensiones ontológicas o modos de ser, ya que dicho estudio exige que se adopte una perspectiva filosófica.

Las ciencias naturales poseen un carácter de fiabilidad, ya que estudian pautas naturales que pueden ser sometidas a control experimental; las ciencias humanas, por su parte, pueden emplear métodos semejantes, sin embargo, no puede obviarse la categoría ontológica de su objeto de estudio, el cual supera la naturaleza puramente natural.

En función de las enormes repercusiones teóricas y prácticas que sostienen las dos culturas: la científica y humanística, y a propósito de sus marcadas diferencias, surge la necesidad de conectar los dos ámbitos. Tal tarea, compleja por demás, exige el trabajo riguroso de los especialistas de estos campos, en una colaboración que evite síntesis superficiales. Este propósito, justifica el objeto de ser de la filosofía de la ciencia. El análisis epistemológico permite comprender la naturaleza y el alcance de las ciencias, así como de sus relaciones con otros ámbitos de la cultura.

La ciencia experimental desde su nacimiento moderno no ha cesado de progresar. En medio de su floreciente desarrollo, se han dado diversas revoluciones que han implicado nuevas orientaciones no solo en la ciencia, sino también es la filosofía de la ciencia. Por ejemplo, la teoría de la relatividad, obra de Albert Einstein, es considerada como uno de los mayores logros en la historia de la ciencia. Se trata de dos teorías diferentes, teoría especial de la relatividad publicada en 1905 y de la relatividad general publicada en 1915.

Como no es propósito del presente ensayo entrar en detalles en los postulados de dichas teorías, sino más bien resaltar elementos, en éstas, útiles en la comprensión del desarrollo y evolución de las ciencias, muy especialmente, de la filosofía de la ciencia, se destacan las siguientes consideraciones, alcanzadas desde el análisis de las teorías:

1.- Los postulados científicos pueden ser superados. “(…) las teorías mejor comprobadas pueden ser rectificadas y perfeccionadas”.

2.- La ciencia experimental permite cada vez en mayor grado de evolución, estudiar fenómenos y alcanzar conocimientos exactos de éstos.

3.- La filosofía de la ciencia permite reflexionar los logros y limitaciones de la ciencia experimental enriqueciendo o nutriendo su práctica.

Sin duda alguna, el indagar en este breve texto, relacionado con la psicología, las ciencias naturales y humanísticas, y las revoluciones científicas se ha tornado en una experiencia totalmente apasionante, con elementos útiles para generar cuestionamientos propios sobre el objeto de la ciencia y de la filosofía de la ciencia. A propósito de esto, pueden sistematizarse las siguientes ideas:

1.- La psicología como ciencia ha avanzado de forma positiva y se nutre de la investigación experimental y de la reflexión filosófica. Por tanto, es cuestionable el hecho de que algunas corrientes que sustentan las escuelas de psicología, pretendan prescindir del elemento poderoso que brinda la filosofía, como herramienta que permite investigar sobre la realidad existencial.

El ser humano, su comportamiento, debe ser estudiado, no sólo a partir de las posibilidades que facilita el método que emplea las ciencias naturales, sino además, del elemento filosófico. Es casi que imposible prescindir de la filosofía en el momento de intentar comprender al ser humano y sus procesos mentales y existenciales.

El ser humano es, constitutivamente, un ser tridimensional, con cualidades fisiológicas, psíquicas y espirituales, que demanda la consideración de sí como una unidad inseparable, irreducible, que bien puede ser objeto de estudio de la cultura científica y humanística.

Lejos de pretender hacer una síntesis entre ambas, con carácter superficial, se persigue destacar la necesidad de favorecer el trabajo cooperativo entre dichas áreas del conocimiento. De modo que puedan éstas, ya que se requieren mutuamente, complementarse.

2.- En otro orden de ideas, se busca destacar la capacidad de la ciencia experimental de estudiar fenómenos, de forma discriminativa, y alcanzar conocimientos exactos de éstos. Y ser en esencia objeto de estudio de la filosofía. Y es que precisamente, sin ánimos de banalizar, en el preciso momento que se detiene a reflexionar sobre esta propiedad o cualidad de la ciencia, entra en juego la filosofía misma.

Conforme lo expone Artigas, la ciencia ha evolucionado, con sus avances ha favorecido grandes logros, revoluciones, el alcance del éxito. Ahora bien, sin duda alguna, y muy a pesar de las marcadas diferencias, si no fuera por el carácter humanista que presenta la filosofía como herramienta, no sería posible esta reflexión.


[1] ARTIGAS M., Filosofía de la ciencia, EUNSA, España, 2006, p 50.

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